Más de una joven, en la mañana de San Juan consulta por medios mágicos a esta herbácea sobre su futuro amoroso, una hoja para el buen nombre, otra para la riqueza, otra para el fiel amante, otra para la salud, suman en total el trébol de cuatro hojas, reza un viejo adagio popular.
No es de extrañar que en la noche mágica del solsticio de verano las jovencitas casaderas acudan a las praderas para encontrar el preciado talismán y oráculo amoroso.