El fotógrafo luego de recibir el premio a la mejor toma fotográfica, se le acercó un destacado periodista ambiental y le dijo: ¡qué suerte tuviste! A lo que contestó el galardonado: “Sí, tuve suerte de estudiar 5 días a las hormigas, y estar preparado con la cámara y el lente adecuado a las 6 de la mañana en aquel bosque”
Aquel fotógrafo en su breve alocución, para recibir y agradecer la distinción, dijo que jamás pensó lo valiosa que puede ser una gota de agua; al observar la foto en el laboratorio, entró en una meditación algo extraña: “La magia de la vida y su creación, lo que para un ser humano es algo simple, pues si dejas caer una gota, no la echas de menos; pero para la hormiga, representa la vida misma”