El pintor estaba contemplando el paisaje, sus ojos danzaban entre la poesía del viento al moldear las nubes, y luego como este jugaba con los hojas de los árboles, estaba divirtiéndose moldeando nubes para encantar algún ser humano que se fijara en su obra de arte que está a simple vista pero la oscuridad de los ojos que están acostumbrados a ver lo que la vida cotidiana ofrece pasando desapercibido el arte evidente en la magia que esconde el día cuando es contemplado. Allí estaba el espectador, el pintor observando todo, la danza del viento, las nubes dejándose moldear, la gente en la ciudad, algo buscaba, de pronto vio una joven que se acercó sonriente a saludarlo, muy amablemente él dejo de contemplar el paisaje y su alrededor para observarla a ella, poco a poco fue aterrizando en la ciudad luego de tanto contemplar y encontrar observa maravillas en lo habitual de la vida cotidiana en la ciudad, maravilla que pasa desapercibida. Se detuvo a observar y platicar con la joven, transcurrió la tarde en la cuidad mientras ambos arribaban una misma ruta con diferentes destinos, él la observaba, ella hablaba de todo lo que le gustaba, de todo lo que le encantaba, del papel que representa ser una actriz, hablaba de la música, de lo que ocurre actualmente en la sociedad, de que lo común es tomado como algo normal y lo realmente extraordinario es tomado como anormal, y sin ella saber, el pintor ya estaba dentro de sí mismo, dibujando todo lo que transmitía, él estaba anonadado como una joven de tan temprana edad y que podía contener en su hermosa materia gris tan valiosos análisis de distintas temáticas, el pintor ya estaba dibujando internamente desde su corazón aquella joven y lo brillante de aquella plática, era una tarde soleada, ya había iniciado el momento del pintor plasmar en un lienzo aquella escena, y el paisaje, las nubes, la melodía entre lo que ambos debatían, y se halló con dos seres envueltos en una danza de sincronización intelectual amplia y llena de luz, todo fusionado había tomado el pincel e inicio a plasmar en el lienzo aquella dama llena de luz, dotada de inteligencia única, cuando conoció un poco la profundidad de sus análisis, de sus sentir y lo que implica ser una actriz, terminó dibujándola desnuda, con una suave seda que le cubría solo sus pies y parte de sus piernas, toda una actriz plasmada en la desnudes de un lienzo, en un hermoso cuadro que al desnudar su contenido, sólo aguardaba, inteligencia, luz de conocimiento transcendental, un enfoque hacia la vida totalmente distinto a lo habitual, elegancia y soltura en su postura impregnada en el recuadro, a la vez sencillez y naturalidad inmerso entre la desnudes intelectual de la joven y el paisaje al fondo que presentaba una tarde soleada, encantado el pintor de lo que pudo observar en la actriz, aquella tarde mientras contemplaba el paisaje de la ciudad.