Caracas, 22 de julio de 2019
Nuestra pesadilla colectiva que tenemos los venezolanos desde marzo se volvió realidad, otro apagón a nivel nacional. Tristemente el ambiente estaba cargado de un aire de, como si no fuera una novedad, más de lo mismo, aburrimiento. Yo esperaba más, y no esperaba que ya nos acostumbráramos a esto, esto no es vivir.
Mi día comenzó tranquilo, me levante con buen ánimo porque después de tantos días sin poder dormir, logre descansar, tenía todas mis energías al máximo, lista para hacer mis cosas como editar fotos y dibujar un poco. Yo me organizo de la siguiente manera, en el día aprovecho la luz natural para dibujar ya que me resulta más cómodo para visualizar mejor lo que hago a plena luz del día, y en la noche me siento en mi pequeña laptop a editar fotos ya que a poca luz puedo visualizar los detalles de las fotos en la pantalla. Me gusta trabajar de esta forma, se puede decir que aprovecho el tiempo para hacer mis cosas de una manera organizada, con un poco de organización todo se puede.
Apegándome a mi itinerario, comencé a dibujar, estaba preparando los materiales y traspasando el boceto a la cartulina cuando de repente siento el apagón de los equipos eléctricos, “Otra vez no” me dije y por un momento pensé que perdería la calma, que lloraría de la frustración, que reviviría el mismo trauma de los apagones anteriores, la angustia, el miedo, la ira, pero realmente en ningún momento la situación pudo sacarme de mis casillas y solo seguí con lo que hacía.
Eran las 16:47 cuando sucedió el apagón, se confirmó que era a nivel nacional, “Ok, nuevo plan, dibujar hasta el último rayo de sol y luego ver que hacer” me dije, seguí dibujando y realmente creo que estuve lo suficientemente motivada que no podía soltar el lápiz. Llego un punto que la luz ya no era lo suficiente clara, comencé a guardar todo y con lo que quedaba de luz me senté cerca de mi ventana para poder leer un poco, mientras leía podía apreciar un poco del atardecer, colores con tonos rojizos.
La luz se desvaneció, ahí comencé a sentir un poco de pánico, dentro de mi gritaba desesperadamente por querer salir de esta oscuridad pero por fuera me mantenía en calma, respirando. Si antes consideraba la luz natural como un gran apoyo, ahora la considero como una bendición, un milagro, un todo, en este momento que escribo todo esto a oscuras y a la luz de una vela que está por terminarse siento una gran nostalgia por volver a ver la luz del día. Supongo que lo que queda de intensa oscuridad estaremos en familia jugando Monopolio y otros juegos de mesa para pasar la noche antes de irnos a dormir y sumergirnos en otra oscuridad al cerrar los ojos, esperar de un nuevo amanecer.
Todo lo que siento en este momento creo que lo podría comparar como si me metieran en una celda, oscura y mugrienta, solo con una ventana en lo alto como único vínculo con el mundo exterior. Imaginen eso, estar en esa situación… ¿Tu cómo te sentirías?”
Quienes me leen les doy la bienvenida a mis palabras y que podamos conocernos más en el siguiente post. ¡Muchas Gracias!
Fotos de mi autoría con una Nikon D3000
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