La frustración es una emoción natural del ser humano y en algunos casos resulta útil. Gráficamente puede representar un esfuerzo invertido, un tiempo, un dinero, una ilusión en un objetivo que se ha truncado o no se ha cumplido como esperábamos. Todo ello nos lleva a sentir una mezcla de pena y rabia.
Fuente: https://www.dreamstime.com/stock-illustration-d-family-dispute-frustration-problems-concept-rendering-couple-child-sitting-back-to-back-presentation-problem-people-image60920085
Sin embargo, gracias a este sentimiento, podemos tomar decisiones como pueden ser: gestionar el esfuerzo de otra manera e introducir cambios que nos lleven al objetivo, o también podemos decidir abandonar. Muchas veces, una gestión equivocada de la frustración implica sentir una intensidad de la emoción que llega a ser desproporcionada con la situación, y con ello, no medir la consecuencia de nuestros actos.
La gestión de la frustración es una variable sicológica importante que debemos trabajar en todos los ámbitos de nuestra vida, ya que en cualquier momento podemos sufrirla. Aprender a gestionarla nos permite comportarnos con educación manteniendo una buena conducta, continuar teniendo una sana ambición, sufrir lo justo y tener la valentía suficiente para enfrentarnos a un nuevo reto.
Fuente: http://www.elportaldelhombre.com/desarrollo-personal/item/837-13-consejos-para-superar-la-frustracion
Por lo tanto, la frustración puede ser una aliada que nos permita redirigir nuestra vida o por el contrario una emoción negativa que nos lleve al completo fracaso.