Estaba comiendo en un restaurant vegetariano donde a veces suelo almorzar, estaba con mi novia, y mientras comíamos, por un pequeño espacio del rotulado del vidrio de la entrada, veo la pequeña y triste mirada de una niña, observando como comíamos, su profunda mirada me impactó al instante, le dije a la vigilante de la entrada que dejara pasar a la niña para que se sentara a comer con nosotros en la mesa, pero ella dijo seriamente ''no nos permiten hacer eso, si quieren salgan y le dan afuera'' y pues, pedí una para ella y salimos a entregarla.
Ella es Andrea, tiene 11 años, suele vagar sola buscando comida en el centro de la ciudad, pidiendo o escarbando en la basura, dijo que era de Mariara, una ciudad del estado Carabobo la cual tiene fama de estar gobernada por pranes (mafia) en la cual su población en su mayoría sufre una pobreza extrema.
Esta es la cara de la miseria, de el dolor de la realidad venezolana, su mirada es una mezcla de eso, dolor e ira, le pregunté que por qué su cara, si no estaba alegre porque le dimos comida, incluso le pregunté que si no le gustaban los vegetales, y me dijo que estaba obstinada de tener que pedir en la calle, que le daba mucha vergüenza pero que tenía mucha hambre y le dolía el estomago, probablemente ella también tenga severos problemas dentro de su hogar, estoy seguro de que sus padres no son buenas personas, es lamentable que el gobierno venezolano se haga la vista gorda con estos niños que serán el futuro de esta nación.
Esta es la realidad que vivimos hoy en día, estos niños serán el futuro de Venezuela, si ven a alguno de estos niños en l calle, y está dentro de su alcance ayudarlos, por favor haganlo, regalales un día diferente, apuesto a que a esa edad todos al igual que yo solo se preocupaban por no perderse su comiquita favorita o cual chuchería sabrosa le habían traído, por eso, si está a su alcance, ayuden, la vida es una cadena las cosas buenas o malas que hagas tarde o temprano se devolverán hacia ti