Era mucho el tiempo que había pasado sin apreciar las pequeñas cosas de la vida como a algunos les gusta llamarle a esos momentos donde simplemente hay que desconectarse un poco de todo y de pronto encontrarse ahí, en profunda interacción con esa parte espiritual que yace en nuestros adentros, esa que todos tenemos y que en algunas ocasiones dejamos fluir. Durante largas noches de poco sueño y falla de energía eléctrica pude experimentarlo, era prácticamente imposibles no hacerlo mientras disfrutaba de cosas tan perfectas e increíbles como aquella redonda y hermosa Luna envuelta por una inmensa constelación de estrellas brillando, aquellas que parecían jamás tener fin y que me recordaban lo maravilloso y mágico de poder estar vivo, de sentir la brisa acariciando mi rostro y la cercanía del calor humano, ese que llega acompañado de sonrisas y platicas inmortales que aminoran larga espera y avecinan corazones. Y es que aunque esos momentos de escasez en nuestras vidas llegaran y se marcharán igual que las olas del mar en la orilla; solo de cada uno de nosotros dependerá si es o no capaz de hacer a un lado las dificultades y lograr visualizar un mejor mañana, recordando que la total oscuridad solo tiene cabida en nuestra mente y en qué tan cerrados se encuentran nuestros ojos como para no poder apreciar nuestra única certeza; el presente, ese que aunque solo tengamos un cielo de lleno de estrellas, igual sigue siendo prefecto.
Siempre es para un placer recibir sus comentarios y opinión al respecto. Infinitas gracias @Shubysamigos…
¡¡Hasta pronto!!
Y recuerden… ¡¡Soñar en grande, amar mucho y reír siempre!!