De las múltiples y variadas razones que tuve para estudiar musicología se deben, entre otras cosas, al deseo de generar áreas de investigación en el campo de los mercados musicales emergentes, a fin de fomentar y apoyar a nuevos talentos. Un pequeño esbozo de dicha investigación es lo que les propongo a continuación, esperando que sean de su interés.
En el ámbito de la innovación musical y sus procesos de creación, producción, apoyo a artistas emergentes o de renombre, la visión se ha orientado al desarrollo de servicios musicales en los que la experiencia de los usuarios sea por decir menos un hecho único y relevante digno de mención y repetición. Desde la innovación por procesos, en el que el empleo de la tecnología conlleva a resultados efectivos en los que la experiencia es meritoria, hasta la innovación de productos que implica la conmoción del usuario que logra acceder a un servicio específico en el campo de lo musical.
Todo esto, generado gracias al estudio y aplicación de elementos presentes en el capital cultural propio a través del cual se analizan las realidades del mercado y sus efectos en los usuarios, así como del capital intelectual que establece lineamientos para la innovación y re-estructuración en el ámbito de la formación aplicada a la creación, producción, mercadeo y promoción de los servicios que ofrece el mercado musical.
A nivel internacional, el área de la innovación por productos (conciertos); diversos artistas, ya han logrado incorporar a sus presentaciones el empleo de aplicaciones telefónicas o plataformas digitales que permiten al usuario acceder a todo tipo de servicios que van desde la interacción directa con los artistas mediante chats en vivo, elección de temas musicales de forma directa, o acceso digital al ‘‘detrás de escena’’ por medio de videostream; mediante el empleo del WIFI del artista que se conectará y permitirá la conexión de los usuarios y asistentes al concierto que cuenten con la aplicación. Otros sistemas permiten que los usuarios accedan a sus canciones favoritas y creen nuevas versiones de estas, de igual forma muchas aplicaciones poseen juegos interactivos, creando efectos visuales en tercera dimensión sobre el escenario y hologramas.
Las plataformas digitales funcionan como los mapas de conciertos de los 80, ya que por medio de las redes sociales nuevos artistas y bandas en auge o emergentes, se dan a conocer empleando plataformas como Nuevo Stage que les permite encontrar espacios para crear conciertos, estos espacios son elegidos por los fanáticos de la agrupación en cuestión y posteriormente, estos serán contactados por la agrupación a fin de que puedan adquirir las entradas al concierto. De igual modo, estas plataformas poseen bases de datos de artistas, bandas o agrupaciones, imágenes, vídeos o biografías, lo que facilita más el acceso por parte de los usuarios e interesados y al mismo tiempo la creación de conciertos online a los que se puede acceder desde cualquier lugar que cuente con acceso a Internet.
En cuanto a los emprendimientos musicales, por lo general son de carácter privado, y se crean a fin de que la creatividad, ‘‘hecho relacionado al capital intelectual’’, establezca formatos para la producción musical orientada a los aspectos audiovisuales, mediante la gestión especializada y el análisis del mercado, abarcando obras de todo tipo y género y permitiendo la integración social de comunidades en desarrollo.
En el caso de Venezuela, la innovación de los servicios y producción musical se ha ido orientando al reconocimiento y fomento por parte de capital privado de nuevos talentos, de artistas y agrupaciones nacionales que a través de su creatividad manifiesten nuevas propuestas en el campo musical. Sin embargo, los procesos de mercadeo y difusión de servicios aún y cuando cuentan con amplia representación en redes sociales y medios de comunicación pública y privada, no han calado del todo en el imaginario colectivo, no de la forma en que muchos artistas emergentes desearían ya que el público general prefiere acceder a los servicios de consumo musical desde otras áreas, donde la imitación y no la creación determinan el discurso. (caso de la piratería y las descargas ilegales, copias de estilos musicales foráneos, etc).
Sería interesante estudiar más profundamente los mercados nacionales, así como los intereses y capacidades económicas de los beneficiarios; a fin de que la innovación de los servicios en cuanto a producción y difusión musical no se quede a medias y realmente llegue a todos los interesados en acceder a las nuevas propuestas, determinando hasta qué punto es factible el establecimiento de un mercado musical nacional sustentable y con posibilidades de crecimiento.
Imagen tomada con Cámara LUMIX PANASONIC FP3 Concierto de Grado de José León UNEARTE.