El Venezolano que quiero ver en la calle
Unos minutos después de haber expresado mi gran deseo por él agüita de coco y de haber contado que en la ciudad donde estudió no es muy común su consumo, un señor de apariencia cuidada pero que delataba un poco su bajo poder adquisitivo se me acercó diciendo "toma aquí está tu coco" y me entrego un coco con una sonrisa en la cara. Boquiabierta lo miré mientras todos los que estaban alrededor observaban la situación y le pregunté sorprendida "¿es para mí?" el hombre afirmó feliz. Yo, por supuesto, me tomé mi agüita y me comí el resto del coco, luego de haberle dado las más sinceras gracias y de haberlo compartido con mis nuevos amigos. Todos los que estaban pendientes de lo que sucedía sonreían como si no estuvieran en una cola tan fastidiosa.
Ese es el venezolano por el que yo apuesto y apostaré toda la vida.
Sin más que decir, contagie y sea el venezolano que usted quiere ver en la calle.
“Venezuela con todo su hierro y todo su petróleo, nunca valdrá más que sus habitantes”. Renny Ottolina