New York, Tokio, Londres, Moscú y París, figuran como eternas candidatas, de igual forma aparecen de forma emergentes Sidney, Madrid y Beijing. Lo cierto es que nadie puede restarle importancia a estas capitales más allá de lo que significan a nivel geopolítico, sus calles, oficinas, parques y rincones, esconden secretos, amores, triunfos y derrotas donde las personas son protagonistas del cambio que se genera cada segundo y que permiten que estos territorios surjan.
Un entorno siempre condiciona la vida de sus habitantes, oportunidades, emprendimiento, salud, educación y muchos otros factores liberan o bloquean a los ciudadanos en el cumplimiento de sus metas, una gran ciudad siempre es el resultado de buenas políticas para quienes hacen vida en ella.
Al contrario zonas problemáticas se traducen en ciudadanos con menor probabilidad de éxito, más allá de excepciones en base a trabajo y perseverancia, que distinto puede ser nuestro panorama dependiendo de donde nos ubiquemos. En una capital famosa o en un pequeño pueblo, nuestro norte debe ser el mismo, el traslado o adecuación serán parte de este recorrido llamado vida en donde una gran avenida o un pequeño callejón pueden marcar nuestra diferencia.