Me choca la gente amargada, que vive pensando en trabajo, responsabilidades, deberes deudas y más. ¿Por qué? Porque al niño que hay en mi le molesta esa vida llena de adultez. Quizás por eso es que me hice psicólogo, ayudar a los demás a vivir de una manera más feliz, y justamente nace de allí, me choca la amargura. No podemos dejar que el niño mande, pero si debemos permitir que el niño en nosotros se divierta. Sin eso, no es posible la felicidad. #HabiaQueDecirlo