Primero quiero dar las gracias a por este hermoso concurso y el apoyo que brinda a quienes estamos comenzando en esta plataforma. Mil Gracias.
Reconozco que no fue fácil para mí esta participación, pero a la vez quise hacerlo para dejar salir de mi alma tantas cosas hermosas.
Yo tuve dos madres: Mi madre Lilita y mi tía Carmencita. Ambas mujeres luchadoras y hermosas. A ellas dedico estas humildes palabras que salen de lo más profundo de mi alma. Espero que les agrade.
Mis dos viejitas bellas: Me enseñaron a luchar siempre, a estudiar, a superarme, pero también me enseñaron que una persona no vale por los títulos académicos, ni por ser doctora o licenciada, etc., me enseñaron que un ser humano vale por sus valores, por las acciones que demuestran su verdadera educación, y eso se aprende es en el hogar desde la infancia.
Siempre las admiré a ambas por su gran humildad, su sencillez, su sabiduría, su fortaleza frente a las múltiples adversidades que la vida les deparó, salieron adelante solas con mi hermana y conmigo, enseñándonos hermosísimas y valiosas lecciones de vida, de entrega, de lucha y de amor cotidiano, siempre dando lo mejor de sí mismas sin esperar nada a cambio.
Fueron mis mejores amigas, confidentes, compañeras eternas de mis días y mis noches, se alegraban con mis alegrías y lloraban conmigo mis tristezas. Fueron mi gran apoyo para el logro de las metas, estímulo permanente, remansos de paz y de amor para mi alma inquieta por las vicisitudes de la vida. Su entrega y dedicación sólo me certifica una cosa: su amor es lo más semejante al amor de DIOS en la Tierra mamitas bellas.
Hoy que ya no están físicamente conmigo, quiero decirles que las AMO. Que les agradezco inmensamente todo lo que hicieron por mí, que simplemente no hay palabras, se quedan cortas cuando el amor es demasiado grande.
Sé que les tocó partir y aunque duele muchísimo, sé que están allá arriba las dos, tomando una rica sopita de pollo con San Pedro, horneándole un rico pasticho de papa a los ángeles y preparando su comida favorita para compartirla conmigo cuando un día me toque partir.
Las amé cada instante de mi vida, las amo y las amaré cada día que me quede por vivir en esta Tierra. Hasta siempre mis viejitas hermosas. DIOS siga derramando sobre ustedes sus Bendiciones por haber sido ejemplo de madres.
Este dibujo de mi propia autoría es para ustedes, mis dos madres con el AMOR infinito que sale de cada pliegue de mi alma.
Aquí está el GIF del proceso de elaboración.