¿Saben qué es difícil? Levantarse por la mañana y que tu madre te diga "Hija hoy no hay nada para desayunar y nos quedamos sin gas", que quieras darte un baño y no hay agua y que para colmo, tampoco tengas servicio de electricidad porque desde la madrugada se fue producto de una de las tantas fallas eléctricas que se están presentando en la ciudad.
Y es que después de vivir todo este mal momento en casa aun te aguarda el gran problema de poder encontrar transporte para llegar al trabajo ya que a falta de repuestos en el país muchas unidades de transporte salieron de circulación lo que obliga a muchos a caminar por horas para llegar a sus destinos. Claro, existe la posibilidad de tomar un taxi, pero estos se pagan a precios exorbitantes y como en el país se está viviendo un problema con la falta de dinero en efectivo, no puedes tomar esa vía.
Finalmente llego al Metro, me siento e intento leer un libro para olvidarme de todo y del hambre que tengo. Y es cuando veo a ese pequeño niño con ropita sucia y mirada triste que aguarda a que el tren cierre sus puertas, cuadra los hombros y con voz fuerte dice "Señoras y señores hoy vengo a cantarles una canción llanera para que ustedes me puedan dar algo de dinero para poder comer mis hermanitos y yo" y procede a cantar, algo desafinado pero lo que más enternece y llega al alma es que él está haciendo lo único que puede, está cantando con todas sus fuerzas por un trozo de pan.
Les cuento para los que no son de Venezuela y puedan entender, aquí vivimos en "socialismo bolivariano revolucionario" desde hace más de 18 años. Este proceso lo inició el fallecido presidente Hugo Chavez y fue continuado por Nicolas Maduro. Pero, ¿Qué se ha logrado en todos estos años? La respuesta es sencilla: hambre, miseria, dolor, muerte y tristeza.
Muchos han podido emigrar, las fronteras de nuestro país están llenas de historias de personas que dejaron todo lo que tenían y con unas pocas monedas se fueron a probar suerte en otros países que afortunadamente los recibieron. Y es que el mundo ha sido bueno con los venezolanos, los han recibido con los brazos abiertos y yo hoy se los agradezco.
Gracias a todos aquellos que les han dado una mano a mis hermanos, gracias por ayudarlos y les pido sigan haciéndolo. Que hay gente que se fue a hacer cosas que no son, si, las hay, pero también hay quienes se van a poner el nombre de esta nación en alto.
Yo, mientras tanto sigo aquí luchando porque no tengo ni un centavo para irme y porque quiero terminar mi carrera de comunicadora. Siento que aun puedo luchar por mi nación, esa que recibió en su momento a mis abuelos y padres cuando también huyeron del dolor y la miseria.
Hoy Venezuela se desangra en manos de unos inescrupulosos que no les importa lo que está sucediendo y solo sus intereses personales. Porque mis hermanos se matan por comida, no hay nada en los supermercados y menos medicinas en las farmacias. Porque los hospitales no funcionan y los niños mueren de hambre.
Les pido a la comunidad internacional ayuda humanitaria y atención para los que aun quedamos aquí luchando. Esto solo fue un llamado y una descarga de alguien que hoy no pudo resistir la indiferencia.