La naturalidad con la cual la vida se manifiesta a través de lo simple, no tiene precio. Caminos llenos de brillo tal cual un cristal de cuarzo, te llenan el espíritu de una energía sin igual. Como el primer momento en el que abrazas “la Pared”, es justo allí cuando entiendes el sentido de la vida. Clima de cambios fugaces, aguas llenas de vigor y una atmósfera efímera, controlada con energía pura. Cuerpo, mente y espíritu: factores que determinaron por completo un logro totalmente personal, llegar a la cima. No hay palabras que definan el éxtasis que siente el alma después de estar en tan mágico lugar. Alcanzar la cima para mí fue volver a nacer.
Durante el ascenso a la cima se encuentra el famoso "Paso de las Lágrimas", un camino que sin duda requiere de mucha fortaleza física y mental, ya que hay rocas bastante resbaladizas y gran parte de las veces los viajeros lloran de la gran emoción que les genera.
En la cima del Tepuy encontramos una de las creaciones más perfectas, El Jacuzzi. Una maravillosa piscina natural en donde puedes relajarte y deleitarte con la hermosa vista que te brinda el Monte Roraima.
Maravilloso lugar ubicado a las orillas del río Tek, donde podemos observar al fondo el majestuoso Tepuy Kukenán al caer la tarde.
Fecha de las imágenes: Febrero de 2018.
Cámara utilizada: Mi celular Zte Maven.
Espero de todo corazón que con este post nos entusiasmemos a conocer una de las formaciones geológicas más antiguas de la Tierra como lo es el Monte Roraima y así los más recónditos lugares de nuestro fascinante país.
Y con voz firme puedo decir que estoy orgullosa de pertenecer a estas tierras benditas. Te amo mi Venezuela.