Agradezco al equipo de
por haber organizado este concurso para homenajear a las madres de nuestro país.
Mi participación les rinde honores a todas las mujeres, que tanto han trabajado en los hogares y tanto han entregado en las calles durante los últimos años por una Venezuela justa y hermosa.
Mis primeros gorjeos fueron nacidos en el nido de tu vientre, donde probé el sabor futuro de mi tierra natal.
Amiga, que me diste el alimento amargo y dulce de la vida
Cuenco, seno, cauce celeste donde se confían las esperanzas y se filtra la luz de las estrellas a través de tu mirada protectora.
Salí por tu regazo sagrado. Y, sostenido por tus brazos, en tu regazo de piedad me encuentro.
¡Abrázame, madre! Vuelvo a ti, para aliviar los pasos cansados por el afán del camino.
Todo en ti, mujer, es amor incondicional. Como la luna amiga, arquetipo inmaculado de la vida, alumbras mis noches.
Oh, costurera, que tomas la aguja y el dedal para zurcir los encajes del día.
Madre nuestra que cambias los pañales del mundo.
Ser mágico de la profecía que en el horizonte va inventando los colores.
Hembra devenida en conciencia divina. Tienes las manos llenas de penas y alegrías para amasar con sudor el pan cotidiano.
Invoco tu poder en las aguas del mar rugiente, que me abraza durante las tempestades del alma.
Virgen que entrega su fruto al mundo.
Mis labios bendicen tu amor universal: Madre venezolana.