Es muy cierto que el carácter de las personas es revelado cuando nadie les observa. También es cierto que definirlo dependerá de la relatividad con el que se determine, considerando si estos son o no correctos, todo obedecerá a el sistema de valores familiares y sociales en los cuales se está sumergido. Pero a pesar de ello, existe en el interior del ser, una especie de alarma que advierte si se está actuando con mesura, manifestándose a través del instinto, la conciencia, el uso común, la lógica elemental y hasta el sexto sentido. Cabe preguntarse si el uso de estos avisos permite actuar de forma indebida, cuando nadie le mira.
El término INTEGRIDAD, parece darle una ponderación muy importante y elevada al desenvolvimiento cotidiano del ciudadano común dentro de las distintas organizaciones e instituciones públicas. Este mismo término se encarga de etiquetar el carácter de la personalidad de quien actúa debidamente en situaciones donde nadie le observa, aunque lo amerite, ya que la circunstancia puede hacer tentar a la persona, para que la misma cometa actos ilícitos que le conlleven a la corrupción, deshonestidad, mentira, entre otros antivalores, bajo el aprovechamiento, justificación y creencia de que nadie le está observando, por eso el no hacerlo, sería más bien… una tontería.
Es importante preguntarse, si ALGUIEN mira o no cuando se presenta la oportunidad de ocultarse para hacer lo indebido. Esto me remonta al relato Bíblico en el libro de Génesis, cuando Adán y Eva se encubrieron delante de Dios una vez que le desobedecieron comiendo del fruto del árbol del cual se les tenía prohibido comer. A pesar de la advertencia, hicieron caso omiso, se les presentó la ocasión de ser tentados e hicieron el cometido, como resultado tuvieron miedo y vergüenza de presentarse delante de su Creador, concibiendo de ese modo y dando a luz el pecado. En consecuencia, condenaron a la humanidad a padecer de la muerte física.
Estoy segura que si tomamos mayor conciencia de la existencia de un ser Superior, Sobre Natural, Omnisciente y Omnipresente el cual nos mira de noche y de día, tendríamos mayor cuidado en no hacer lo indebido y en no convertir el pecado en un hábito que esclaviza y no deja ser libre. Es necesario actuar bajo los principios Bíblicos y estatutos de una sociedad civilizada en valores democráticos de unión, tolerancia, respeto y convivencia pacífica. Por tal motivo es necesario cumplir con la siguiente instrucción: Teme a Jehová y apártate del mal, porque será medicina a tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8