Desde hace tiempo estaba pendiente de realizar esta visita a uno de los lugares más visitados de toda Francia.
Lo habían visto miles de veces en fotografías y siempre me había parecido un lugar fantástico.
Cuando lo ves te das cuenta de cómo pensabas en único, un lugar mágico y que tiene bien merecida su fama.
Este pequeño monte situado en la Región de Normandía toma su nombre de la isla rocosa dedicada a San Miguel en donde se alza imponente la Abadía de Mont Saint Michel convertida en lugar de peregrinación.
A los pies de la Abadía se construyó una pequeña ciudad con preciosas casas la mayoría de madera y que eran utilizadas para alojar a los peregrinos.
Allí se pueden observar las mayores mareas de Europa, por eso cuando realices la visita debes ver el calendario y horario de las mareas. Para poder observar ese fenómeno que te aconsejo no te pierdas debes estar dos horas antes.
Tan impresionante es la visita a la isla y su abadía como presenciar este espectáculo de la naturaleza que solo he visto allí.
Fuertes mareas que como al galope del caballo ganan terreno a la tierra firme rodeando de agua toda la isla en poco más de una hora. Ya sabes tendrás que esperar a que baje la marea para poder salir de la isla.
Una experiencia increíble que repetiré ya que es un lugar que una vez has visitado te engancha para que vuelvas.