Ya hace dos años que vivo en Alemania! Casi ni mi acuerdo del miedo de cambiar mi zona de confort por algo totalmente desconocido; la incertidumbre de no saber lo que me espera y de la ilusión de descubrir todo lo nuevo que me venía por delante!
En aquel entonces, me hubiese gustado encontrar unas palabras de alguien que lo hubiese hecho, y que me hubiese contado toda su experiencia y todo (o casi todo) lo que es necesario saber; así que aquí va! Ha llegado el momento de contar lo que se me pasó por la cabeza, las experiencias de los primeros días, la primera vez que fui al médico en mi nuevo país y como he ido evolucionando durante estos dos años.
Era octubre de 2017 y yo estaba trabajando en mi primer trabajo relacionado con mi carrera, cubriendo una baja por maternidad de un año cuando me dieron la noticia de que la chica a la que sustituía había decidido volver a su puesto y que no podrían alargarme el contrato. Me quedé helada.
Además, ese mismo Julio me había dejado mi novio de seis años de relación; vamos que 2017 no estaba siendo mi mejor año…
Tras algunos días de bajón; donde mis amigas solo intentaban que me distrajese y no me dejaban sola casi ni un segundo; decidí que había llegado el momento de planificar mi siguiente paso. Pero, cómo? Qué hacer? Tenía 28 años, y me encontraba sin el novio que había pensado que sería el padre de mis hijos y sin trabajo. Vale, se que esto es la parte negativa que veía en aquel entonces, pero el que más o el que menos ha pasado por una ruptura o un despido y ya sabéis que no se ve todo de color de rosa…
Mi oportunidad llegó dos o tres semanas antes de que llegase mi último día en mi empresa: un email de que había una vacante interna en la misma posición que yo estaba en Alemania.
Cuando lo leí, me vino una pregunta a la cabeza: “Y si…? “.Por la tarde, en mi casa, ese “Y si…” se había transformado en una lista de pros y contras y la idea cada vez iba cogiendo más color en mi cabeza. Por un lado, no tenía nada que perder, podría intentarlo y si salía mal simplemente volver. Por otro lado, estaba toda la comodidad de tener a mis amigos, familia y mi propio piso (que tendría que dejar porque estaba de alquiler).
La situación es España empezaba a estar un poco mejor por aquel entonces, ósea que podría quedarme allí, buscar otro trabajo e intentar tener algo lo mas fijo posible y formar un futuro allí. Además, tenía que añadir que no sabía absolutamente nada de alemán y que mi inglés no era de lo mejorcito, un B2 “raspado” como decimos en mi tierra. Así que, por qué me iba a ir dejando la comodidad? El salir a la calle y entender los letreros y las ofertas de las tiendas!?
Como podréis adivinar, decidí mandar mi currículum y ver si iba a cambiar el calorcito y la buena vida de España por un país frío y desconocido para mí. Pensaréis que no lo he pintado muy bien, pero recordad que siempre podía volver a casa y que una oportunidad de irte fuera con trabajo no te viene todos los días. Por qué no darme un año de prueba?
Llegó noviembre y sonó mi teléfono: Mi empresa me quería en Alemania.
Nervios? Alegría? Miedo? Emoción? Ganas de salir corriendo? No puedo describir todo lo que sentí cuando me dijeron que sí. Pero tenía que aceptarlo, a lo mejor esta era la ventana que se abre cuando se cierra la puerta, quién sabe?
Navidad pasó entre familia, mudanzas, decisiones, lloros, despedidas, fiestas con amigos… Y el 9 de enero me encontré en el aeropuerto, con mis dos maletones donde había intentado meter toda una vida, esperando partir hacia mi nueva aventura.