No me ha decepcionado. El umbral de la eternidad, tercera parte de la trilogía The Century, ha superado todas mis expectativas. Ken Follet, a través de su maravillosa carpintería narrativa, nos guía por las tormentosas circunstancias de cinco familias, que luchan con ahínco y determinación para evitar la destrucción del mundo, la temida guerra nuclear entre la URSS y EEUU. Es admirable observar la entereza con la que George, el abogado negro, lucha para defender los derechos de los negros, arriesgando su vida y siendo fiel a sus principios morales por encima de cualquier situación. Además, es reseñable la actitud de Maria, que traiciona a sus jefes, filtrando información a la prensa, porque sabe que estos están traicionando a su patria. Aun así, lo que más me ha conmovido ha sido sin duda la historia de la familia alemana separada por el muro de Berlín, especialmente el trágico amor imposible entre Walli y Karolin, que, al estar separados por el muro, no pueden verse, y Walli no puede ver a su hija Alice. También me sorprendió gratamente el carácter reformista de numerosos dirigentes de la URSS, que veían los defectos del sistema comunista e intentaban perfeccionarlo (Kosiguin, Gorbachov...). Lástima que se encontrasen con la oposición frontal de los conservadores del régimen, que a la postre fueron los causantes de que el sistema comunista fuera insostenible. Lo dicho, un entretenido relato que mezcla la vida cotidiana del mundo en el siglo XX con la intriga internacional reinante en dicha época.