Pensar en ti mismo y en los demás es un desequilibrio incontrolable. Si en nuestro corazón esta un sueño es el momento de irse sin mirar atrás, los sacrificios tienen recompensas y si en el camino está el botón para luchar, sin temblar tienes que presionar; somos personas con metas altas y corazones maravillosos destinados a una buena búsqueda. Si es de un beso dar y quitar, una lágrima que cruza por mis mejillas se extenderá dejando mi ciudad natal y un nuevo futuro para comenzar, con la esperanza de que un día volver y acariciar esos rostros que queríamos ayudar y anhele volver a abrazar.