¿Reveldía adolescente?
Este es el teléfono de mi hijo.
Hoy se lo he quitado por unas horas un poco antes de las 11 de la noche. Le dije que mañana por la mañana lo tendría de nuevo. Es prácticamente el primer castigo, y me duele tener que hacerlo. Pero era la tercera vez que me ignoraba por completo.
Algo se me conmueve al interior. Tantos años sin ver a mis hijos. Lloro ahora mismo porque ahora que finalmente pensé que volvíamos a ser la familia que éramos me encuentro con tantos retos, la relación marital, la lengua, el distanciamiento. Es como si hubieran venido para finalmente confirmarme que los había perdido en algún momento de este largo sacrificio temporal, y comunicativamente distanciados ... Lo siento tanto mis niños. Cada día durante los momentos más difíciles que he pasado en Hong Kong cerraba los ojos y los veía en mi interior. Era como recargarme de ánimos.
Y ahora que veo su teléfono descubro que también él se siente confundido. Su pantalla dice 'Estoy triste'.
Al momento en que me lo dio estaba viendo este cómics: Katapusan ni kaguyan. Al parece Katapusan significa princesa en tagalog.
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Es un teléfono de la marca Vivo. Primera vez que sé de esta marca. A mi mujer le reclamé que le compró el teléfono el año pasado sin decirme nada. Además de que no me parece que le haga falta a un niño de 13 años en el Pueblo de San Isidro Zaragoza, Nueva Ecija. Es un peligro. Tristemente y con dolor lo veo como está enganchado en los videojuegos. La mayor parte del día está en eso.
¿De quién es la culpa?
No lo sé en qué medida fue mi culpa por emprender un proyecto en el que estaba explícitamente la separación de mis hijos. Pero pensé que importante apoyar a mi mujer en su supuesto deseo de superación. Regresó a la universidad. Y sin embargo siento una gran decepción porque no parece haberle aportado a su crecimiento personal.
Me duele tanto que nos estemos disolviendo. Y no sé hacia dónde vamos. Mi mujer insiste que se regresan los niños a Filipinas. Yo insisto que se quedan. Y al final aún no tengo idea de lo que pasará.
¿En qué medida fue mi culpa? ¿En qué medida fue culpa de mi mujer? Desafortunadamente ya no se pueden regresar las manecillas del reloj.
¡Qué decisión tan dolorosa si todo se ha de ir al trasto!
¿Cómo podremos cada quién seguir? Tenemos que hablar y negociar. Pero sé que es casi imposible negociar con mi mujer. Es como si yo no contara en esta jornada de una familia que intenta seguir unida.
Me excluyen hasta con la lengua. Ellos siempre hablan en tagalog. Así que me entero de casi nada.
Como maestro de lenguas extranjeras, y con formación linüística sé que no puedo prohibirles que hablen en su lengua (que fue la segunda para Ale y Sofi). Pero es una manera demasiado sutil (¿inconsciente?) de dejarme fuera.
Bueno, me quedo con mi tristeza de este incidente de padre a hijo que de alguna manera me ha dejado un mal sabor de boca.
(Por cierto, que hoy 15 de mayo fue el día del Maestro. Sólo mi amiga Paty se acordó al inicio del día 15 en el punto del planeta en que se encuentra. ¡FELIZ DÍA DEL MAESTRO A LOS COLEGAS QUE ENTREGAN UN PEDAZO DE SU EXISTENCIA!)