Ha sido una vivencia que ha tenido, y tendrá, un gran impacto en mi vida. Solo tengo buenos recuerdos de mi estancia en Costa Rica.
Desde el trato recibido por la gente del refugio y por lo cómodo que me sentí los primeros días al llegar a San José, hasta el trabajo que he realizado en el refugio que sin duda ha cumplido todas las expectativas que tenía (y también me ha aportado muchas más experiencias positivas que no me había esperado antes del viaje).
Con el equipo que se creó tuvimos tiempo de buscar, proteger y monitor-izar huevos de tortugas, algunas noches teníamos que hacer patrullas, vigilábamos las playas, manteníamos los senderos del refugio, una amiga de Francia tomo la si guite foto un día de guardia que salimos . Con los voluntarios con los que coincidí tuve muy buena relación así como con el personal del refugio. Resulta impactante el ver el desove de una tortuga en la playa, y más aún, el poder colaborar en la protección de las tortugas y saber que estás poniendo tu granito de arena en que las diferentes especies de tortugas puedan seguir su curso natural de vida.
Ha sido una experiencia única. Costa Rica es un país increíble y el trabajo que he podido desarrollar durante estas semanas, más la relación que se estableció entre mis compañeros voluntarios y la personas del refugio, han hecho que sea una experiencia inolvidable.
Es una experiencia que sin duda recomendaría a todas las personas que quieran conocer a otras personas, trabajar en la naturaleza y pasar un tiempo viviendo en medio de la naturaleza.