Hay que insistir mucho en esto, ya que la educación es el factor y componente fundamental en la recuperación y construcción del país.
Educarse es lograr valores y competencias, un logro dependiente de su ejercicio, de su práctica consecuente, en la sociedad y especialmente en las aulas.
Los valores son los grandes referentes para la toma de decisiones y proyectos de vida: dignidad, participación, solidaridad, diversidad, continuidad con la naturaleza y muchos otros.
Las competencias, muy complejas y variadas, son resultantes de actitudes, saberes, destrezas, habilidades, referidas a los valores, para el desempeño adecuado en un cierto contexto: comunicativas en el lenguaje, el habla, la lectura, la escritura, la expresión, y recepción de símbolos y operaciones matemáticas, el manejo adecuado de los instrumentos digitales, sembrar y cultivar, construir viviendas, comprender el propio cuerpo y atender a su salud, cocinar y alimentarse… La lista puede ser muy larga, pero mayormente atenderá a las exigencias de los contextos, de los ambientes en los cuales cada quien deberá desempeñarse.
La dignidad, por ejemplo, expresa la importancia de una persona o grupo por la que debe ser reconocido y repetido. Así, imponerle a alguien la obligación de tener un carnet de la , de sumisión política, para acceder a alimentos o servicios, es un atropello contra la dignidad con efectos a muy largo plazo. Forma, educa para el servilismo, condición de la persona o la nación con la dignidad perdida.