El deseo es eterno, en las flores y en el mar, presente en todo momento, donde vayas al andar. Entre las luces y los colores, entre el ruido y la oscuridad, el deseo es lo que nos mueve, nos impulsa a caminar. Las estrellas en el cielo, que anhelamos alcanzar, emociones y eventos que quisiéramos cambiar. El dolor y el sufrimiento que deseamos terminar.
La tormenta que nos lleva y nos aleja de casa, siempre queremos saber todo lo que pasa. Deseo, en cada paso que damos, en cada suspiro, en cada momento. Deseamos ser eternos, solos o entre nosotros, compartiendo, divirtiéndonos, haciéndonos felices unos a otros.
Deseamos tener cosas, sentimientos y rosas, sin embargo tenemos solo lo que toca. Deseamos lo que no podemos tener, y lo que podemos muy poco. No aprendemos a querer y a querernos tampoco, soñamos despiertos con tener lo que tienen muchos otros, y nos exponemos a perder lo que nos cuesta mantener. Podemos desear y apreciar algunas cosas, sentimientos, emociones y alguna que otra historia.
Despertamos, nos dormimos, caminamos sin ver, lo que tenemos no lo vemos y no lo vamos a mantener. Cada día de la vida deseamos algo distinto, quisiéramos que esto no fuera parte de nuestro "instinto".
Finalmente el deseo es lo que nos presenta incomodidad, misma que nos impulsa a tener que continuar.
Desea, desea tanto hasta que lo logres alcanzar.