En un pequeño paso, en la diminuta aldea de Quiandeva, cerca del rio Capim, un taller sobre frutas silvestres y plantas medicinales le está proporcionando una nueva esperanza a los pobladores de la aldea tanto para si mismos como para salvar al bosque, en un fructífero intercambio de conocimientos tradicionales y científicos, el grupo llamado Mujeres de la Selva visitó esta aldea y trabajó con sus habitantes para producir jabones, ungüentos y otros remedios medicinales a partir de plantas, frutas, raíces y cortezas del bosque tropical.
Muchos de los productos obtenidos fueron vendidos antes de que los pudieran llevar al mercado más cercano, asi, dinero en mano, será mas difícil para los pobladores negar el valor de las medicinas producidas en un solo fin de semana, será incluso mas difícil para los hombres intentar vender sus bosques a tan bajos precios como un dólar por árbol o peor aún, a cambio de alcohol.