Epitafios
Disculpando a los lectores intentaré presentarme. Me llamo Pedro soy un chico que le gusta el arte y la poesía. A veces mascó chicle otra veces tomo cerveza pero lo que nunca puede faltar en mi vida es felicidad.
Un día cuando era pequeño hice algo que jamás había hecho. Silbar. Esto era imposible para mi ya que tenía el frenillo debajo de la lengua. Las r sonaban espantosas algo así como “cajrrito” en vez de carrito.
Era indispensable ciertos cambios en mi vida así que lo primero que pensé fue que tenía que ver clases de oratoria y dicción, no no, mejor teatro, si! El teatro me ayudará a vencer el miedo escénico y me ayudará a tener una dicción impecable.
Ya pasaron dos años desde que mejoré mis erres y ahora soy toda una intérprete de teatro. Mi maestro dice que para el siguiente verano estaré lista para pronunciar cualquier palabra de manera formidable.
Tengo que contarles algo. He salido embarazada. Pero mis padres dicen que debo abortar, la vida en este mundo es cara y aún no tengo como mantenerme ni a misma.
Lo tendré bajo todo pronóstico negativo, así mi hijo cuando crezca tenga que alistarse para cualquier guerra o tenga morir de inanición. No me importa. Lo que impera en mi ser es Alegría y no dolor, cero angustia no depresión.
Mi hijo tiene hoy 40 años está casado y es general de división del ejército opresor. Que fantasía y que dicha de poder estar vivos aunque el aire esté enrarecido y los casquetes polares estén derretidos.
Luchare por una mañana incierto. Espero tú estés ahí.