Muchos de nosotros nos sentiremos identificados con este tipo de contenido ya que les voy a relatar una historia de sexo casual, el tipo de relación sin compromiso pero que al final nos envuelve en un sinfín de deseos desenfrenados que solo son el grito de carencia afectiva.
“Cuanto habría hecho yo por sentir en ese momento erótico donde tus manos paseaban por mis caderas, que sintieras también la necesidad de abrazarme y besarme, pero yo solo atesoraba los momentos que pasaba a tu lado sin saber el daño que me hacías.
Pasaba el tiempo y seguíamos siendo amigos con derecho, la cosa es que eso era lo que yo creía pero en realidad él no me veía con los mismos ojos, el solo me veía como el desahogo de satisfacer su deseo de sexo ya que él estaba comprometido y yo no podía hacer nada, solo mantener un brillo de esperanza de que tal vez el algún día se enamorara de mí.
Que sucede con este tipo de encuentros apasionados que nos excitan por el simple hecho de ser prohibido, pues que terminan muy mal.
Él era una persona vacía a pesar de tener pareja no la amaba y pues buscaba en otros cuerpos lo que no encuentra en el de su pareja, somos ingenuos al creer que dejaran su zona de confort por una persona que conoció y asocia solo con sexo.
Entonces entendí que lo que no es para uno simplemente no lo es y no hay forma de forzarlo lo mejor es tener a alguien que sienta la misma pasión y sincronice al 100% con nosotros.
El sexo casual jamás funciona.