Saludos #steemados,
El par de #cuentos que les presento a continuación tienen una fuente de inspiración en común que no es otra que el profundo amor que le profeso a las letras.
Desde que comencé a recorrer la senda que me ha llevado a considerarme un escritor, quiza no muy bueno pero escritor al fin; son muchos los tropiezos, problemas y hasta decepciones que he sufrido, pero ninguno de estos contratiempos ni siquiera se acercan a toda la satisfacción que he podido experimentar.
Sigo siendo un lector apasionado y la combinación de ambos gustos, lectura y escritura, simplemente se complementan y me mantienen en una palabra: VIVO.
Que los disfruten...
¿Que somos: frases, versos o poemas?
Por: Arturo Pérez Arteaga :.
Por una imperiosa necesidad de compañía, una palabra: solitaria, vacía y monocorde, se asoció con otra para tratar de formar una frase, entre ambas hubo química, su atracción fue magnética y así lograron agrupar a muchas otras a su alrededor y armaron oraciones mil.
Pero aquella palabra, la primigenia, aún no estaba satisfecha con la simple agrupación, requería otra cosa, su espíritu le pedía algo más elevado, trascendente quizá.
Se dio a la nada sencilla tarea de seleccionar cuidadosamente nuevas palabras que le acompañaran porque quería que todo fuese especial. Una a una las fue involucrando en su proyecto y de allí con mucho esfuerzo comenzaron a combinarse.
Usaron signos de puntuación, generaron algunos recursos literarios, pero sobre todo, le pusieron mucho cariño y sentimiento al trabajo que hacían.
Fue así como poco a poco un verso nació y más tarde, como por arte de magia, surgió un hermoso poema.
APA:.
Amor al Primer Autor
De: Arturo Pérez Arteaga:.
Al descubrirse en la biblioteca se gustaron de inmediato.
Luego de echar una mirada al título de sus lecturas no despertaron atisbos de congeniar en sus placeres literarios. Mientras ella leía apasionadamente “Rayuela”, él transpiraba virilidad leyendo “Guerra y Paz”.
En un acto de coquetería extrema, ella le mostró el lomo de un libro de Benedetti que traía consigo; él haciéndose el fuerte, aclaró su garganta y fijó la mirada en el libro a su lado, de Dostoyevski.
Cuando ya parecía imposible que pudiesen encontrarse para un café, ambos se levantaron a solicitar al bibliotecario una copia de “Cien Años de Soledad”.
Fue en ese preciso momento, en manos del Gabo, que la historia hizo un borrón y recomenzó.
APA:.

Sígueme en: www.steemit.com: @apatrinchera
Whatsapp:+584165033839
Telegram: +584166660209
Twitter: apatrinchera
Gmail: perezajqj@gmail.com
Facebook: arturo.perezarteaga
y en la revista www.muyvirtual.com