Observar la misma pintura sin siquiera poder ver las demás que tenemos a nuestro alrededor, ser espectador del mismo juego siendo repetido una y otra vez por la televisión; simples ejemplos los cuales todos son lo mismo o más bien la misma vista que resulta ser una horrible y espantosa rutina la cual todos vivimos sin darnos cuenta.
Para mi hay rutinas que podemos decir que contribuyen a una vida mejor, para obtener mucha más salud, para lograr objetivos que siempre hemos querido alcanzar; no obstante, hay rutinas que me parecen que son cada día un martirio mental el cual nos creamos para ocultarnos.
El mayor ejemplo que existe de este tipo de vida es el vivir siempre en el ojo del huracán; es un método incluso peor, puesto que nos cierra de manera mental, colocándonos un espejismo de que todo lo que vemos, todo lo que conocemos; está regido por una creencia ambigua basado en lo que consideramos como lo que es bien y lo que es mal visto (lo que vulgarmente conocemos como el tabú).
Este pensamiento me surge siempre que veo algo estereotipado; el típico príncipe azul que intenta desesperadamente casarse con la bella virgen que es amedrentada por aquel villano que recelan su felicidad, el típico superhéroe que tiene que ser siempre fuerte, fornido y varonil que impone siempre el deber ante su propia vida o incluso la típica comedia romántica, donde presentan a aquellos personajes tan asquerosamente irritables, que solo desean lograr metas tan cuadradas , en el sentido del pensamiento de aquella sociedad tan “perfecta”.
¡LA VIDA NO ES PERFECTA!
Para mi ese pensamiento realista es algo que me ha guiado a ser quien soy no obstante jamás me limito a mis deseos, querido lector si eres o te consideras un estereotipo está bien para ti y aunque lo admito me contradiga a mí mismo, pero está bien para mí también. Pero internamente en mi caso no deseo ver más ese calco de personajes en la vida; te aceptare como eres, como te presentes ante mí en cualquier comentario, desde tu desdén hasta la mayor ovación que pueda leer de ti, pero prefiero infinitamente las diferencias a aquellos actores que se presentan como una copia más de esta sociedad que solo desea autómatas.
Por ello solo diré que aborrezco aquellos que solo ven desde una caja.