Dentro de mi profundo vacío melancólico y en el roció de este labio mío carmesí, ha caído mi cobardía, ha caído mis ganas de ser la fiel amante de un caballero que me invada de amor todos los días; nunca es para mi esa sensitiva de emociones, aunque “Nunca" es una palabra muy larga en la metáfora, decirla me obliga a darme más de una explicación futura, pero lo cierto es que ni tú tienes ni la tengo yo, porque ni yo misma quiero dejar de ahogarme en los mares de mis amados, de mi devoción, por eso procuro usarla con mesura, porque sé que muchos abusan de su aligero y esplendido viaje, pero porque ya no me da miedo romperme, sé lo que es, duele, pero luego me arreglo, siempre; lo único que quiero es no habitar (malo, triste, ansioso, frustrado, pesimista, infértil, injusto, negativo) estados emocionales por mas tiempo de lo que se merece, ya no quiero tener la razón en esto, quiero dudas, quiero pensar, quiero desdecirme, quiero discusión, que me hablen, y hablarles, y no llegar a ninguna parte, por eso quedo con mi vacío melancólico pero lleno...
de a poquitos.