Eras tan engreído, mi feo de dientes.
Pensé que habías cortado mi horquilla sin que yo lo notara.
Robaste un beso por las vías del tren esa noche y
me hiciste prometer escribirte.
Pero nunca lo hice.
Para usted puede haber sido una querida ladrona,
pero yo era solo una embaucadora.