Esta verdura comestible no llama la atención por sus propiedades nutricionales, ni por su excelente sabor, ni por sus propiedades curativas. Su mayor característica es su geometría fractal. Es un excelente ejemplo de lo que la naturaleza sabe hacer mejor que los ordenadores.
Uno de los ordenadores más perfectos es la vida misma, la naturaleza, el creador, o como lo queramos llamar.
Os dejo dos fotos más abajo para que podáis observar en toda su majestuosidad los intrincados diseños espirales, su estructura autosemejante y su fantastica belleza. Hubiese sido espectacular que la naturaleza nos hubiera brindado un gradiente de colores en vez del verde típico de las verduras, pero entonces quién hubiese sido el valiente de comer semejante verdura?