Sería mezquino encasillar al chef americano únicamente en el campo gastronómico, de hecho para mi lo mas resaltante es su estilo aventurero es su pasión por conocer nuevas culturas a través de los sabores. Si analizamos sus episodios la comida y los platillos estaban a la par de las anécdotas de los lugares que visitaba y de los locales con quienes los compartía. Se mezclaba de forma natural y sin pose de protagonista con un vendedor ambulante, dueños de restaurantes, empresarios, modelos o simple transeúntes.
Bourdain transmitía de forma sencilla un estilo libre y original de ver la vida, con sus jeans desgastados, sus franelas negras o camisas sencillas, acompañado de un cigarrillo y una cerveza autóctona, nos traducía entre líneas que el verdadero sazón de la vida lo componen ingredientes sencillos de la naturaleza humana como una sonrisa, la experiencia y el alimento.
Tal vez cansado del glamour y movimiento de su natal New York, emprendió un viaje en donde sin saberlo nos emito un boarding pass a millones de seguidores quienes con mucha atención valoramos lo sencillo que es poder pasarla bien.
Yo en lo personal detesto ver programas de cocina tradicionales donde explican con medidas e ingredientes como preparar recetas clásicas, no soy chef pero disfruto de la creación y la imaginación a la hora de cocinar, con el debido respeto de los cocineros tradicionales, vivimos en un mundo de estándares que nos limitan a diario y necesitamos rebeldía en muchas artes y oficios.
No voy a referirme a las causas de su muerte, voy a recordar a ese hombre como un visionario que nos mostró lo divertido que puede ser vivir cuando nos aferramos a realizar actividades placenteras para nuestro espíritu.
Que el cielo disfrute las papas fritas y el bistec que lo hizo famoso, sus anécdotas, aciertos y errores, sin duda en la tierra no esta la perfección.
Que viva la vida, la comida y la buenos momentos. Te recordamos como en la foto de este artículo, sencillo, despreocupado, explorando ideas, sabores y afectos. Gracias Anthony.