El día esta tranquilo, y el viento esta a favor, no se a donde vamos, ni en donde queda, es probable que alguien nos espera. Dejando atrás el peso en equipaje, porque no se necesita más. Camina y veras, que aunque el camino es largo, no hay que parar. Sigue tu brújula que llevas dentro, sigue tu corazón.
En la espera para precisar desde el lagunazo al imponente Hotel Humboldt.
Foto: Propia.