Yo recuerdo que cuando estaba más pequeño querer ir a hacer mercado con mis padres era emocionante porque sabía que podía colocar en el carrito, cualquier tipo de chuchería, algo así como para quedarme diabético. Otras veces sólo para pelearme con mi hermana para ver a quien de los dos mi papá dejaba manejar el carrito, era fino. Ahora con la crisis cada vez es más deprimente.
RE: La pesadilla del venezolano: Ir al mercado