Con sus manos de madre
Una inefable sonrisa lleno el rostro pálido de la madre. Sus ojos de caramelo con sus chispitas tostadas eran los más sonrientes. Sus tres hijas adoradas venían a visitarla y no había dolor que resistiera una noticia tan grata. Sus ojos de caramelo dibujaban con adelanto a sus hijas muy amadas, mientras sus manos de madre sobre el pecho se entrelazaban.
Laurita, la mayor, no veía desde once años atrás, cuando a la distancia ofreció sus sueños caros y con ellos empacados le dijo adiós sin mover los labios, con dos pequeñas corrientes que por sus mejillas rodaron y con sus manos de madre recogió para en su pecho guardarlas. ¿Cuántas corrientes desde entonces sus mejillas habrán surcado? Con sus manos de madre alejó aquellos pensamientos malos, recordando sus risas cuando era novia de Pablo.
La pequeña Elvira, regordeta y dulce, tiranuela si se dejaba. La única que traía esposo. Desde cuatro años atrás, aunque vivía cercana muy poco la visitaba, entre hijos y marido, y el trabajo que la atrapaba, no le quedaba tiempo sino para ocasionales llamadas. Cuán feliz se sentía de pensarla realizada, en propiedades y en talento, y en amores del alma con sus chiquillos traviesos y el marido que la amaba; aunque con pícara sonrisa no dejaba de adivinar algunas disputas airadas. Las otras, solas andaban. La madre verlas emparejadas ansiaba. Una pequeña nube, a los caramelos se acercaba, con sus manos de madre, se limpio la frente para que se alejara.
Susana, ¡ay Susana! casi a diario la llamaba, era la más querendona, la de abrazos a granel y de besos en cascada, quien volcada en sus palabras nunca nada se guardaba, ¿será que les contaría? Había jurado no decir nada. Y una nube tornó grises los caramelos del alma. La nube se desahogó y con sus manos de madre las gotas recogió para secarlas y luego se puso linda para que linda la viesen sus hijitas del alma. Y con sus brazos de madre a cada una abrazarla, y con sus manos de madre a cada una acariciarlas.
A TODAS LAS MADRES DEL OCÉANO STEEMIT, ESPECIALMENTE A LAS DEL MAR HISPANO ¡¡¡FELIZ DÍA!!! IGUALMENTE A QUIENES TIENEN LA DICHA DE PODER ABRAZAR A SU MADRE.
PARA AQUELLOS QUE COMO YO, YA LE HEMOS DICHO ADIÓS PERO LA CONSERVAMOS EN EL CORAZÓN, UN DÍA LLENO DE HERMOSOS Y VIVIFICANTES RECUERDOS.