Lacras sociales
Lacras sociales puede definirse según el argot popular, como personajes que cohabitan en derredor nuestro y son azotes comunitarios. Es decir, no trabajan ni estudian, molestan a todos y no les importa ningún llamado de atención en el medio donde viven. Tienen mal comportamiento y son expertos en hacer daño a otro.
Les cuento. Hace algún tiempo me tocó hacer una larga cola en un establecimiento comercial para comprar alimentos. Esto se ha vuelto una lamentable necesidad en nuestro país Venezuela. Resulta, que detrás de mi había un hombre mayor, profesante del cristianismo en una animada conversación con otra dama y este servidor tenía rato escuchando. La verdad, había decidido no intervenir por cuanto el tema, pese a que trataba del Evangelio, el enfoque no me “cuadraba”. Preferí entonces guardar silencio y quedarme tranquilo. Pero, al escuchar que se refería a unos jóvenes vecinos a su iglesia a los cuales llamó “lacras sociales” tuve que intervenir y muy sutilmente le hice ver el error en el cual podemos caer profesos cristianos cuando calificamos y nos atrevemos a juzgar a otros, por cuanto Jesús fue muy claro cuando dijo que EL “no vino a juzgar al mundo sino a salvarlo” Juan 12:47.
Hoy, probablemente yo esté escribiendo para alguien que tiene familiares de dudosa reputación entre sus ancestros. Que han cometido y vivido en errores y hasta han purgado cárcel en algún momento de su vida. Tal vez alguien tenga un familiar que mal pone su apellido en la sociedad y le causa vergüenza que se lo recuerden o la asocien con él. Pues déjeme decirle que Jesús también los tenía. Por ello, debemos decir, que las genealogías en la Biblia no están allí como un elemento literario o de adorno biográfico. Sobre todo la genealogía de nuestro Señor Jesucristo. Están allí, para enseñarnos lecciones espirituales extraordinarias.
Cuando revisamos el árbol genealógico de Jesús encontramos personajes quienes no fueron un dechado de virtudes. Como Jacob, el engañador, en complicidad con su madre engaño a su hermano para quitarle la primogenitura, a Tamar la nuera de Judá, se disfrazó de ramera engañó y se acostó con su suegro y tuvo mellizos con él. David, el asesino, mentiroso y adúltero es parte de la genealogía de Jesús. Y a ello debemos agregar la prostituta Rahab, lo cual para aquellos tiempos era algo extremadamente bochornoso. Si meditamos en esto, encontramos una interesante lista de “lacras sociales” en la línea familiar de nuestro Señor Jesucristo y sin embargo, en nada afecta la misión y el objetivo de su existencia. Lo cual nos enseña que las personas así, también pueden ser instrumento de Dios para Salvación.
Vemos entonces claramente, que hay esperanza para todo ser humano, para cada uno de nosotros sea cual sea su comportamiento. Y la genealogía de Jesús es una muestra vívida de ello. “Desde que Jesús vino a morar con nosotros, sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares. Cada hijo e hija de Adán puede comprender que nuestro Creador es el amigo de los pecadores. Porque en toda doctrina de gracia, toda promesa de gozo, todo acto de amor, toda atracción divina presentada en la vida del Salvador en la tierra, vemos a "Dios con nosotros" Libro. El Deseado de todas las Gentes. Helen White. (Imagen tomada de página gratis por la web))