“Cuando un cazador está instruyendo a un nuevo compañero de faena, dice John Maxwell; deberá enseñarlo una vez llegar a la selva, que debe enfocar su ojo y su energía en una sola presa; de lo contrario todas se le dispersarán”
Lo mismo le ocurrió a un rabino judío por 40 años, él no conseguía concentrarse 15 minutos en un solo asunto y menos en el estudio. Tuvo dificultades en la escuela primaria y en la segundaría repetía y repetía los cursos, ningún castigo, ni método hacían huella en él. Siendo adulto pasaba por las escuelas de enseñanza y él anhelaba poder enseñar algo.
En ciertas festividades, se reunieron familiares y amigos allegados a sus padres. Fueron a un río, se divirtieron, jugaron, entre todos cocinaron; compartieron agradablemente, a nuestro frustrado maestro le dio por dar un paseo y termino quedándose sólo en una cueva; observó una piedra atravesada de lado a lado, concluyó que fue una gota de agua, constante, por años que logró hacer aquel agujero natural.
Ese fue su instante mágico, dijo: si todos los días estudio los libros sagrados por 15 minutos como la gota de agua, quizás pueda concentrarme; y así fue, al cabo de 5 años de paciencia con él mismo, logró estar 3 horas y 59 minutos estudiando un solo tema. Cuenta la leyenda que llegó a ser uno de los mejores maestros con 24.000 alumnos que pasaron por sus enseñanzas, acerca del enfoque y la concentración.
¡Saludos constructores de sueños, nosotros también debemos aprender a enfocar en una tarea a la vez; ejemplo: ¡si eres pintor o pintora, determina dedicarle una hora concentrada a esa sola labor!
*Nota: Está publicación pertenece al mismo autor del blog: https://whaleshares.io/@caminante
Y del canal de YouTube -Soy Caminante-