Fuente (http://pixabay.com/es/photos/labios-rojo-rouge-la-boca-mujer-1991471/)
A mis cuarenta y tantos
Amo su boca roja, especialmente con ese mohín. Podría ser mi madre. Pero... no lo es.
No sé como acercárme. Nos dijo al grupo que se sentía muy bien con nosotros porque nos veía como si fuésemos sus hijos y con un simpático guiño agregó: Pero sin obligaciones.
¡Definitivamente me atrae! No tiene la figura fresca y perfecta de Astrid. Es más bien gordita. Pero su carácter, esa alegría que brota de ella; esa profundidad en su mirar durante los temas serios.
Sentí que la fiesta había terminado cuando se despidió.
¡Qué atractivo !, debe tener la edad de Hernán. Pero qué interesante está. Disfruté de su vista y compañía. Si fuese algo mayor...
- Madre, aquí te buscan- gritó Hernán.
Ella fue sin prisa, en el saloncito estaba Édgar, un tanto tímido. Había dado un paso adelante y esperaba que no fuese un salto al vacío. Se levantó y la saludó con un beso leve en la mejilla, pero su cuerpo transmitió mucho en aquel educado beso. Ella estaba sorprendida. Habló con recelo:
- Que gusto verte por aquí, ¿en qué puedo serte útil?
Mintió y ella lo supo:
- Tuve que venir al Centro. Como necesito ayuda urgente con mi proyecto, aproveché para pedirte una cita - rió nerviosamente.
Ella respiró hondo. Quiso remitirlo a los canales oficiales, pero...no pudo.
Buscó la agenda. Se sentó a su lado y hablaron de fechas, él se atrevió:
- ¿Podría ser fuera de la empresa?
Los labios no tenían el intenso rojo acostumbrado, pero recibieron un beso apresurado que en segundos se hizo intenso. Él se fue pálido y sin palabras. Sus ojos decían todo. Ella quedó estáticapor la descarga emocional recibida.
El amor apasionado se deslizaba por la piel de Hellen. Reencontró las mejores sensaciones de pasiones vividas, mientras él se deleitaba con un jugueteo aprendido en sus escarceos amorosos. Experiencia tenía, ganada con el impulso de un temperamento fogoso y su temple de don juan. El rojo de los labios de Hellen había pasado a los suyos y sus huellas se extendían apagadas en todo el cuerpo femenino.
-Te amo. Quiero quedarme en tu cama. Despertar contigo. Vivir contigo.
Hellen quiso hablar, su índice se lo impidió.
- Quiero ser tu pareja. Marido, novio o amante; es igual, pero a tiempo completo.
- Tengo cuarenta ...
Se pegó a su cuerpo. Piel con piel, susurró en su oreja:
- No se siente cuando nos amamos.
Ésta es mi entrada para el concurso de Nano Narrativa (Semana12), promovido por , en su Semana 12. Para participar, pulse el enlace: https://steemit.com/creativecoin/@acropolis/convocatoriaalconcursosemanaldenanonarrativasemana12-51z4zfw0lu