Menos mal Rigoberto Urán a punta de verraquera y pundonor logró consolidar su segundo lugar en el podio de “La Gran Bouclé” así la doble moral de los oportunistas hinchas colombianos no tuvo lugar para caerle a palos por no “atacar” en Los Alpes. Eso si, sin detenerse a pensar que durante la gran mayoría de la ruta a Paris al de Urrao le tocó “bandearse” como el llanero (solitario). ¡Ay del pobre “guevón”! donde se hubiera caído en la crono de Marsella, le hubiera ido peor en twitter que a su Real Alteza Don Felipe Zuleta y Lleras o a Maria Fernanda Cabal tratando de enmendar su desaguisado de la Unión Soviética. (Representante a la cámara que todavía que el mundo vive en la "Guerra Fría").
La extraordinaria hazaña de “Rigo” sirvió para acomodar el discurso por la natural decepción de que Nairo Quintana “no fuera capaz y le quedara grande el Tour…” con la atención puesta en este nuevo héroe circunstancial, ahora lo políticamente correcto era expresarle lastima y consideración a “Nairito” porque “pobresito”, en vez de reconocerle que en condiciones normales pelea lo que dispute. El pecado del boyacense es no ser bocón como James Ródriguez, problemático como Teofilo Gutiérrez, infiel como Abel o Guarín, borracho como Johan Arango o ávido de “relaciones amorosas” como algunos jugadores de Independiente Santa Fe. Al menos para mi, Nairo ya tiene su lugar en el Olimpo de las bielas latinoamericanas y nunca osaré criticarlo sabiendo que me canso subiendo escaleras mientras él o cualquiera de los titanes se le miden a subir cuestas de 5 grados de inclinación o descienden a 80km/h.
El tema no es ¿por qué no gana un colombiano el Tour?, el asunto es que para ellos el principal rival no es Chris Froome, Alberto Contador, Fabio Aru, Baukke Mollema, Tom Dumolin o Ritchie Porte, no son las fracturas, no son las estrategias, no es el frio, la nieve o el calor, no es el “paveé”, no son las rampas o los descensos, no. La mayor amenaza es el extremismo y desaforado patrioterismo que no se manifiesta ante los escándalos de corrupción o la votación de proyectos de ley, pero que si se alborota cuando después de estar viendo pedalear por 30 minutos (así las etapas duren hasta 6 horas) el televidente le grita al aparato y le “echa la madre” al tipo que realiza un esfuerzo físico impensado para el 90% de los mortales. Claro que desconocer el derecho del aficionado a ilusionarse con que otro llene los vacios y las carencias de su vida, también es legítimo en pos de estos bellos tiempos de paz y tolerancia que vivimos…
Esa es la naturaleza del ser humano, siempre querrá mas y siempre buscará reflejar sus frustraciones.
Pero el hecho de que le reconozca la grandeza a Nairo no significa que no evidencie que no todo se hizo bien y probablemente si Valverde no se cae en la primera semana, le hubiera aguantado el tanque para meterse en el top5 o hasta pelear podio. El hecho es que no tuvo buen Tour y eso los puso nerviosos a todos. Ahora, la estratégica frase lanzada en twitter (haciendo alusión a la tenacidad del campesino) demuestra su incomodidad, demuestra que siente las críticas y sobre todo es una señal mortal para quienes creen que le va a “quedar grande” vestirse con el maillot jaune en la entrada a Los Campos Eliseos. Ese "pelao" ya se puso la rosa del Giro, la roja de La Vuelta y seguro va a tener en sus brazos “el leoncito” (mascota de uno de los patrocinadores históricos) bajo la mirada del Arco que recibió triunfal a Leclerc tras la “Liberación de Paris”.