La Arepa es uno de los platos tradicionales que más me gusta y ha sido mi acompañante ideal para mis desayunos, cenas y sopas, en casa siempre ha habido dos marcas indispensables para su elaboración, Harina Pan y Doña Juana.
Foto tomada desde mi teléfono celular ZTE A110 y editada en mi PC
A través del contacto con amistades de zonas rurales y otras que consumen alimentos no procesados o empaquetados conocí varias formas de realizar la arepa de manera artesanal a base de maíz pilado y tubérculos, entre esos encuentro me relataron una leyenda sobre este arte culinario…y es que la tribu de los Caracas (ya extinta), procesaban la pira conocida como “Hierba Caracas” planta comestible y medicinal, con la cual hacían arepa o casabe.
La manera de procesar los alimentos y hierbas naturales tiende a ser una tarea laboriosa, quizá la industria buscando de comercializar sus productos, procesan los alimentos en este caso la harina a base de maíz y trigo, con elementos naturales y artificiales para facilitar el tiempo de preparación en el hogar y poder cubrir masivamente las grandes demandas de consumidores en distintas poblaciones.
En tiempos de pandemia pude detectar que mi cuerpo venía teniendo una fuerte sensibilidad al consumo de harina de trigo y maíz por aquí dejo mi testimonio. Lo cierto es que fue una noticia muy tristeza tener que dejar de comer mi arepita habitual con ese tipo de harina.
Imagen prediseñada y editada en mi PC
Entonces recordé el tema de los tubérculos y con la investigación que hice sobre las harinas y el gluten mire con grata sorpresa que en la despensa de mi casa había una harina sin gluten (Reianarepa) que hoy día he visto ha sido rechazado por una buena parte de la población venezolana asociada a su procedencia y modo de preparación. Sin embargo a mí me ha hecho mucho bien y gracias a ella he podido seguir disfrutando de mi cotidiana arepa, agregándoles vegetales crudos como: zanahoria, platano, espinaca, auyana y remolacha que con este ultimo que menciono recomiendo mezclar con cualquier harina de maíz, esta le da un sabor a cachapa jamás imaginado, y para los rellenos procuro sean lo más natural posible, y cuando no tengo esta harina de maíz extranjero acudo a la yuca, al arroz y maizena, preparando así unas deliciosas arepas.
A con continuación comparto, El proceso de una arepita hecha un día cualquiera con esta nueva harina que hasta para exfoliante dicen que sirve 😆:
En un recipiente colocar dos tazas de agua sal y azúcar al gusto, poner a hervir hasta su máxima ebullición.
Retirar del fuego y agregar la porción de harina deseada, en mi caso uso una taza, de allí me salen tres arepas del tamaño de la palma de mi mano, según los nutricionistas es el ideal de tamaño para una arepa diaria, pero yo algunas veces me como dos... Luego con una cucharilla o paleta lo revuelvo hasta obtener la masa.(Esto porque la mezcla está muy caliente).
Agrego una tapita de aceite para dar suavidad y lo integro en el amasado, adicional tengo agua natural para nivelar la temperatura de la masa en mi mano, y así voy haciendo mis arepas lista para ir al budare o en otro caso al sartén para freír.
Ante lo expuesto les comento que mi decisión de no consumir la harina de Maíz y Trigo ya es parte de mi hábito alimenticio, desarrollando así mi creatividad culinaria obteniendo un abanico de posibilidades. DESDE MI CORAZÓN MIRO CON RESPETO Y BENDIGO EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA PARA TODOS LOS QUE CONSUMEN SU AREPA CON GLUTEN Y SIN GLUTEN.
Foto del proceso de elaboración tomada desde mi teléfono celular ZTE A110 y editada en mi PC
He aquí mi Arepa rellena con pollo y tomate.
¡Un aporte más para mi salud!
¡Agradezco su visita y lectura!