Es el país con el mayor nivel de vida en la eurozona y tiene la deuda pública más baja que el resto de países de la región. Su economía depende en gran medida de los servicios financieros y se prevé que el crecimiento se mantenga robusto gracias a la fuerte demanda interna y a las crecientes exportaciones de servicios financieros. Luxemburgo sigue disfrutando de uno de los mayores superávit en cuenta corriente como porcentaje del PIB.