Pala de mano utilizada para retirar el barro de las calles.
Hace unas semanas que se cumplían sesenta años desde que la gran riada asolara la capital valenciana un 14 de octubre de 1957.
Para no olvidar ni a dicha catástrofe natural ni a los fallecidos en ella ni, de igual manera, a los héroes que ayudaron a mitigar sus efectos hasta hacerlos desaparecer, la Fundación Bancaixa junto a Capitanía General de Valencia comparten de manera gratuita esta exposición hasta el 10 de diciembre de 2017.
Dicha exposición reúne tanto fotografías, como recortes de revistas o de periódicos de la época así como documentos internos sobre el coste monetario de las pérdidas, entre otros artículos de interés.
Altura real del agua en una de las calles valencianas.
Altura real del barro en algunos puntos de la ciudad.
No resulta raro creer que el nivel del agua sobrepasara en muchos sitios los 2'57 metros de altura con lluvias de 100 litros por metro cuadrado; si le suman a dicho dato los dos desbordamientos que sufrió el cauce del río Turia, tampoco les sorprenderá saber que, en algunos tramos, tanto el agua como el barro acumulado (más de un 1.000.000 de toneladas) llegaran a superar los 5'20 metros.
Unas cifras que, inevitablemente, arrastraron otras: 81 fallecidos (identificados) y daños materiales por 16 millones de las antiguas pesetas (actualmente equivaldrían a unos 35 millones de euros).
Ante el colapso total de la ciudad y la falta de medios mecánicos y humanos para hacer frente a la situación, el alcalde de Valencia cedió la competencia total de las maniobras de resucitación de la ciudad al Ejército de Tierra, concretamente al General de Ingenieros Félix Gómez-Guillamón.
Más de 3000 soldados y 400 vehículos trabajaron relevándose en turnos de 12 horas durante 8 meses.
Entretanto, el Gobierno nacional y el pueblo español en su totalidad, se volcó solidariamente con la población valenciana, enviando ropa y comida tanto a los afectados como a los trabajadores militares.
Fue tal el impacto social que causó dicho acontecimiento en la sociedad mundial de aquella época, que estadounidenses y franceses mandaron equipos de ayuda humanitaria a Valencia, tanto por tierra como por mar y aire.
El Ayuntamiento de Valencia repartió medallas a los héroes que ayudaron a paliar las consecuencias de aquellos drásticos sucesos sin precedentes, así como inmortalizaron también en fotografía a algunos de esos miembros a los que se les denomina de la quinta del fango.
Ya en 1982 y por orden del alcalde valenciano de aquel entonces, Ricardo Pérez Casado, se erige un monumento a los fallecidos aquel día, obra del escultor Ramón de Soto Arándiga.
Cubista, de piedra artificial y 16 metros de altura pueden encontrar dicho monolito en la explanada de la antigua Estación de Aragón.
Descansen en paz.
Todas las fotografías son de mi autoría y fueron tomadas con la cámara de mi Samsung Galaxy S6.
Fuentes consultadas para verificar puntualmente ciertos datos concretos:
https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_riada_de_Valencia
http://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-14-octubre-1957-sesenta-anos-gran-riada-valencia-desbordo-turia-201710140918_noticia.html
https://www.valencia.es/ayuntamiento/infociudad_accesible.nsf/vDocumentosWebListado/ACE80ACE6502E9BFC12572C20023FDFB?OpenDocument&bdOrigen=&idapoyo=&nivel=3&lang=1