Uno de los placeres que uno se puede dar es salir un rato con tu pareja y comerte algo dulce, algo refrescante y vas con el firme proposito de compartir y pasarlo bien. Tan bien que cuando pides una malteada te vienen con esta monstruosidad que tienes que comerte entre dos. Aplicando dieta de engorde y con fuerza de voluntad bajamos entre dos esta divina exageración de lo dulce. De vaina y pudimos y eso que somos par de golosos