Es casi imposible no saber que gran parte de los alimentos que consumimos a diario tienen compuestos y elementos nocivos para los seres humanos. Desde hace mucho tiempo se conocen los efectos adversos de muchos de ellos y aun así son parte de nuestra dieta diaria. Voy a hablar de algunos.
FLÚOR: Las propiedades de este compuesto ya se conocían antes del holocausto nazi. A los soldados les daban grandes cantidades y cuando vieron los efectos a largo plazo decidieron dárselo a los ciudadanos a través del agua. La glándula pineal situada en el centro del cerebro, es la encargada de segregar melatonina. El flúor tiene la capacidad de alterar los ciclos normales de sueño, calcificando la glándula y alterando todo el proceso natural.
GMS (Glutamato Monosdico): Este compuesto es uno de los encargados de hacer que los alimentos refinados sepan frescos y ricos en nutrientes. Es un potenciador de sabor, pero a la vez una neurotoxina que provoca diversos malestares como migrañas, espasmos musculares, nauseas alergias, anafilaxis, epilepsia, depresión e irregularidades cardíacas.
REFINAMIENTO DE AZÚCARES: El refinado es un proceso de purificación en el que se obtiene una sustancia pura de una mezcla de elementos. El azúcar sigue ese mismo proceso, el azúcar blanco o refinado, es sacarosa pura, sin nutrientes ni otros elementos. El azúcar natural acompañado de forma natural de nutrientes, al ser consumido no causa un gasto en el cuerpo humano, pero si tomamos azúcar refinado, estamos obligando a nuestro cuerpo a aportar esos nutrientes para hacer fácil su digestión, causando déficit de nutrientes.
Como podemos imaginar estos son tres de muchos elementos que prácticamente todos nosotros consumimos casi al 100% cada día. Pero más allá del problema de la industria alimentaria que hace posible esto, somos nosotros los consumidores que, a través de un proceso de lavado de cerebro mediante publicidad, hemos cedido nuestro poder de voluntad a las mismas industrias.