Hay en el firmamento gastronómico una joven talentosa y muy imaginativa, ella es Dinara Kasko de procedencia ucraniana y su trabajo está llamando fuertemente la atención, ya que su creatividad no se queda en la elaboración de maravillosas recetas. Es el montaje de las mismas las que nos cautivan ya que combina la cocina con la tecnología y en un fondo muy visible, con la arquitectura y modelado.
Parte de la belleza de una educación arquitectónica es que te proporciona habilidades de diseño que se pueden aplicar a una amplia variedad de trabajos.
Ha sabido adaptar la modernidad de los aparatos del siglo XXI a sus técnicas y es que a ella no le incomoda el uso de impresoras 3D; todo lo contrario, cuando enciende un equipo como este, es como si pusiera un cerillo al horno convencional y empezar a fraguar una verdadera obra de arte culinaria.
Lo que no hemos mencionado es que tampoco se retrae para el uso de herramientas propias de la construcción, pero ya viendo sus creaciones, entendemos que es una labor tripartita. Esa mezcla de software (3DS Max, Rhinoceros, Grasshopper, Archicad o AutoCAD) con la impresora 3D Ultimaker, añadiendo artefactos como pistola de espray, espátulas, satula de construcción al igual que tubos de diferentes medidas y grosores son parte de los instrumentos que podemos encontrar en su cocina, pero más bien parece un laboratorio de alta tecnología porque no podemos olvidar que también usa fresadora y una máquina láser de corte preciso.
"la apariencia es tan importante como el gusto" y "el sabor siempre será más importante que la apariencia".
Dinara Kasko después de graduarse de la carrera de Arquitectura en la Universidad de Jarkov, desarrolló sus habilidades arquitectónicas durante 3 años para una oficina en los Países Bajos. Pero su verdadera pasión fue siempre la alta repostería y cuando se tomó un tiempo libre después del nacimiento de su hijo, tuvo la oportunidad para seguir su pasión, inspirándose en su pasado arquitectónico.
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