En Venezuela es común desayunar arepas con perico –mezcla de huevos revueltos con tomate y cebolla- y un café. Este es el desayuno estándar de fin de semana, y varia en la semana rellenando las arepas con jamón y queso, pollo, o carne deshilachados.
Ahora, si bien esto es bastante típico, no se come todos los días, pues lo desayunos en Venezuela son sumamente variados. Y en cuanto a la arepa, es un alimento realmente versátil; sirve de desayuno, de cena y, como es un pan de harina de maíz, sirve como acompañante también.
Una preocupación común cuando uno deja Venezuela y se enrumba a un país con poco flujo migratorio de venezolanos es el encontrar la harina de maíz específica para preparar las arepas. Y sí en todos lados hay harina de maíz, pero a veces es para preparar tortillas y otras para preparar polenta, es decir, el grosor de la misma varía.
Otra preocupación es la del precio de la harina. He leído que en los países donde logra introducirse en el mercado y se le da cabida, el costo ronda entre los 2 y los 2,5 dólares americanos; mientras que, en mercados donde no es tan demandada, su costo máximo podría llegar a los 5.5 dólares americanos.
Quienes me conocen saben que no soy ni nacionalista ni patriota, pero que a veces comerme una arepa me levanta el ánimo. Desde hace ocho meses son pocas las veces que he comprado harina PAN, y comido arepas, pero de vez en cuando las hago.
Hace poco me enteré que la harina está calando en el mercado local, por lo cual el precio ha bajado y han empezado a venderla en las cadenas de supermercados más grandes a nivel nacional.
Esta mañana mi roommate y yo desayunamos arepa con perico, una buena manera de levantarnos el ánimo en nuestro tiempo libre. Y mientras degustaba mi café y rellenaba mis arepas recordé que es del terruño venezolano desayunar arepas con guayoyo*.
*El guayoyo es un café negro, intermedio entre fuerte y suave, que suele tomarse en tazas chicas.