Hoy fue un día verdaderamente espectacular; disfruté cada momento junto a en unas clases de gimnasia y cheerleader que superaron todas mis expectativas.
La jornada comenzó con la clase de cheerleader, donde tuvimos la oportunidad de ejercer como bases para las flyers. Aprendimos a realizar el Liberty, un movimiento en el que la flyer se sostiene sobre un solo pie mientras las bases la estabilizan. Fue fascinante ver cómo, a través de la coordinación y la confianza mutua, conseguimos mantener el equilibrio. También practicamos girar a la flyer en 360 grados, aunque aún nos cuesta completar el giro con precisión, pero cada intento nos acerca más a la perfección.
Después de un merecido descanso de media hora, iniciamos la clase de gimnasia. El calentamiento fue muy completo, centrándonos especialmente en la flexibilidad, lo cual considero clave para evitar lesiones y mejorar el rendimiento. Luego, nos adentramos en la práctica de backflips. Al principio, sentía cierto temor, sobre todo por miedo a golpearme la cabeza, pero gracias a la guía de nuestros entrenadores y a los ejercicios progresivos, logré perder el miedo y mejorar mi técnica. Aunque la asistencia disminuyó hacia el final, aproveché cada minuto para pulir mis habilidades.
Al término de la clase, compartimos un rato agradable con el grupo y demostramos algunos trucos de calistenia que dejaron a los entrenadores impresionados por nuestro nivel. En total, fueron seis horas intensas de entrenamiento físico y mental. Llegué a casa exhausto, pero con una experiencia invaluable y muchas ganas de seguir mejorando. Sin duda, fue un día que marcó una diferencia positiva en mi proceso de aprendizaje deportivo.
Today was a truly spectacular day; I enjoyed every moment with in a gymnastics and cheerleading class that exceeded all my expectations.
The day began with cheerleading class, where we had the opportunity to act as bases for the flyers. We learned how to perform the Liberty, a move in which the flyer stands on one foot while the bases stabilize her. It was fascinating to see how, through coordination and mutual trust, we managed to maintain our balance. We also practiced spinning the flyer 360 degrees. Although we still struggled to complete the spin accurately, each attempt brought us closer to perfection.
After a well-deserved half-hour break, we began the gymnastics class. The warm-up was very thorough, focusing especially on flexibility, which I consider key to avoiding injuries and improving performance. Then, we delved into backflips. At first, I was a little apprehensive, especially because I was afraid of hitting my head, but thanks to the guidance of our coaches and the progressive exercises, I managed to overcome my fear and improve my technique. Although attendance dwindled toward the end, I took advantage of every minute to hone my skills.
At the end of the class, we shared a pleasant time with the group and demonstrated some calisthenics tricks that impressed the coaches with our level. In total, it was six intense hours of physical and mental training. I came home exhausted, but with invaluable experience and a desire to continue improving. Without a doubt, it was a day that made a positive difference in my athletic learning process.