Saludos queridos lectores.
Tiempo atrás les hable sobre mis fobias en una publicación al respecto, pero hoy quiero hablarles de las fobias en los niños.
Como dije en aquel entonces, una fobia la puede tener cualquiera, incluso puede tener varias, y no hay una edad determinada que yo sepa, para comenzar a tenerlas. Los niños también pueden sufrir de este trastorno. Una fobia es un trastorno que va mucho más allá del miedo, ya que un miedo podría enfrentarse e incluso llegar a superarse, pero en el caso de las fobias es un miedo más fuerte, al punto que nos lleva a editar lo que lo causa.
En el programa de Motherhood, que tenemos en Vivo en Palnet, y mi persona, la semana pasada hablé sobre este interesante tema, ya que es algo que viví siendo niña, vivo de adulta y actualmente presenta mi segunda hija, quien además y como ya muchos saben, tiene una condición de autista.
Les explicaba a los padres y amigos presentes, que debemos prestar apoyo y en especial observar a nuestros niños, conocerlo y así poder notar algún cambio en su conducta. Si el niño muestra un temor extremo a algo, no quiere entrar en un sitio con mucha gente y oscuro y tiembla, quizás tenga una fobia y no siempre es por malcriados.
Como padres, al notar alguna conducta de temor en nuestros hijos, debemos evaluar si la tiene de manera continúa con lo mismo, con el mismo suceso o situación y brindarles nuestra protección, sacarlos o alejarlos de aquello que causa tanto temor y hacerlos sentir seguros.
Si bien es cierto, como adultos hay miedos que no enfrentamos o lo pensamos dos y hasta tres veces para hacerlo. Incluso hay cosas que evitamos, ya que no solo nos causan miedo, si que nos aterran, y no significa que por evitarlas ya las hemos superado. Mucho menos podemos obligar a nuestros niños a enfrentar todo aquello que le asuste sin evaluar de qué se trata.
En la sala se encontraba la Doctora , sí, la doctora, quien ha venido hablando acerca de estos temas y nos dió su opinión, nos recomendó a los padres, no decirle al niño que tiene una fobia, para no causar que ellos tengan conductas repetitivas, y en lugar de saber si su fobia es un temor propio, sea solo algo adaptado por los padres.
Por otra parte y aceptando la opinión de Dalla, la cual es muy válida, di a conocer que como padres, cuando ya los niños tienen una edad más avanzada, entrando a la adolescencia, donde pueden comprender mejor las cosas, si tiene una fobia que también vives, es bueno compartir con ellos ese temor, para que sepan que no están solo o son diferentes, que no son cobardes por tener miedo y que hay alguien que los puede entender.
Esto último me pasó con mi papá, el me contó sobre sus fobias y la última vez que tuve un episodio en el trolebús, el cual conté en mi publicación antes mencionada, fue a él a quien acudí por ayuda, ya que era el único que podía entenderme y aunque estábamos lejos, me sirvió hablar por él.
Actualmente mi hija Amelie está presentando fobia al encierro, lugares pequeños o grandes donde hay mucha gente. Además de sus conductas repetitivas o de costumbre por su condición de autismo, ella comenzó a tener otras inusuales, al punto de no solo llamar mi atención, si no también la de mi esposo.
En una ocasión entramos a una farmacia muy pequeña y mi esposo tuvo que salir del lugar con ella mientras yo compraba, ya que comenzó a temblar de miedo y lloraba, queriendo salir de allí. Al sacarla del lugar, ella cambió su comportamiento inmediatamente.
Pensamos que era algo del momento, ya que en otras ocasiones, ella suele tener comportamientos parecidos, cuando alguien que no le agrada, cuando no quiere estar en un lugar, sin embargo no llora, solo se queja, no tiembla y la parte de temblar fue la que más nos llamó la atención.
Este comportamiento inusual de Amelie comenzó a suceder más a menudo, cuando íbamos al supermercado y pasamos por los pasillos, cuando entramos a lugares pequeños, al mercado donde hay mucha gente, cuando entramos una tienda y hay mucha gente o están oscuro, muy cerrado. Incluso ella le tiene un terror al baño, que hemos tenido que optar por otras medidas con ella, referente a esta situación.
Esto hace más de un mes comenzó a afectar sus sesiones de terapia. Ya que en el Hospital, antes de entrar al área de terapias hay un largo pasillo oscuro y un baño, dónde los niños y adultos deben entrar a lavar sus manos. En este baño la luz prende cuando alguien entra, así que para ella es algo terrorífico entrar allí y siempre ha entrado acompañada conmigo, antes no ocurría y ahora lo estamos trabajando.
Al entrar al área de terapias Amelie olvida por completo el terror que vivió al pasar por el pasillo y el baño, ya que esta área es bastante grande e iluminada, sin embargo afecta el trabajo que ella hace allí, pues a veces se queda inquieta, con cierto temor o quejándose. En base a esto su terapeuta y yo tomamos algunas medidas.
Amelie debe llegar, confirmar turno y salir del área de sala de espera, al ser llamada ella no debe pasar por el pasillo oscuro y aunque quisimos evitarlo, ella igual debe entrar al baño, pero primero debe entrar el terapeuta para que se ilumine el lugar y luego nosotras, el lavado de manos no debe durar más de 3 minutos.
Además de esto, le la abraza, corre con ella y le da vueltas, para distraerla y hacerla olvidar el mal momento que pasó hace unos instantes y así ella pueda estar más concentrada en sus actividades complementarias. Esto nos ha funcionado, Amelie tiene casi dos semanas más concentrada, saliendo nuevamente feliz de sus terapias.
En el caso de ella, no hemos podido tener una cita médica con su psicólogo ya que hay mucha demanda. Sin embargo estamos tratando con amor y mucha más paciencia este tema, su papá y yo evitamos en lo posible que ella tenga estos episodios. Es difícil saber lo que piensa o desea, por su déficit de habla, sin embargo observamos mucho sus actitudes y comportamientos.
Los padres debemos mostrar a nuestros hijos, que con nosotros están seguros. Brindar esa seguridad física y mental es nuestro deber y además de ello, es mostrar nuestro amor. Muchos van a decir "debe enfrentar sus miedos", pero en cuanto a una fobia es algo distinto, algo que ni un adulto es capaz de querer enfrentar.
Imagen principal editada en canva, la niña de la portada es mi hija Amelie, editada su fotografía con la aplicación Toonme.com. Imágenes sin fuentes de mi propiedad.