Nota de la autora: El siguiente relato es una secuela del cuento corto En soledad, publicado el día 28 de julio de 2021.
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Mary miró con atención al hombre que estaba sentado frente a ella, mirándola con sorpresa mezclada con una especie de reproche. No entendía a qué debía su actitud, y siendo honesta consigo misma, a aquellas alturas de su vida no le importaba ya. Lo que menos quería era pasar sus últimos días mirando rostros enojados de gente en cuyas vidas ella no tenía cabida.
Unos minutos antes, su jefe la había mandado a llamar a su oficina apenas había llegado a su lugar de trabajo. Sin dejar su bolso en el escritorio, se dirigió a su oficina; ahí, sin darle oportunidad a su regaño, le avisó que había venido a presentar su renuncia.
Aquello dejó al hombre sorprendido, y mucho más cuando Mary le extendió una hoja de papel llenada y firmada por ella. Al no tener nada más qué decir, Mary abandonó en silencio su oficina y se acercó al que fue su lugar de trabajo. Empacó sus cosas con una sonrisa en el rostro; caminando hacia el elevador, algunos de sus ex compañeros la detuvieron para preguntarle por qué estaba feliz de marcharse. Mary solo se limitó a encogerse de hombros.
En el elevador, recibió una llamada telefónica; era Jacob, su ya ex novio.
"¿Sí?"
"Mary, soy yo. Escucha... Uhmmm... Voy a llegar un poco tarde al departamento. No me esperes, por favor".
"¿Por qué te esperaría?"
"¿Disculpa?"
"Terminamos".
"¡¿Qué?! ¡Mary...!"
"Lo siento, Jake. Adiós".
Colgó la llamada y apagó su móvil. Saliendo del elevador, se acercó a recepción y entregó su identificación a la centralita antes de salir a la calle.
Una sensación liberadora sintió cuando abordó el taxi que la llevaría directo al departamento. Aquellos eran los primeros pasos de muchos que haría antes de morir, los primeros de los que no se arrepentiría de nada.
